“So now youd better stop and rebuild all your ruins,
For peace and trust can win the day
Despite of all your losing.”

Led Zepellin -“Immigrant Song”

Inspirado en “La Boyna Inmigrante”

 Un día busque trabajo sin saber hacer nada.

Mis experiencias laborales se resumían a ejercicios elementales; limpiar  un gimnasio y cargar manguera industrial que no eran precisamente  actividades de carácter intelectual.

Con una carrera semi trunca y estas experiencias laborales que no llenaban  mas de media cuartilla de currículo, salí a la calle a tratar de encontrar  algo…así fue como termine en un call center.

La verdad para entrar ahí no había muchos requisitos que cumplir.

Saber leer y escribir con cierta congruencia, poder usar una calculadora,   hacer una suma y hablar un ingles medianamente entendible eran parte de el  perfil que la compañía buscaba para emplearte y casualmente yo cumplía con  ese perfil.

Además logre pasar los exámenes psicometricos que determinaron que no  estaba tan dañado de la cabeza, por lo que en menos de una semana ya  estaba sentado tomando mi primer día de capacitación y un par de días  después mi cara sería emplastada en un gafete con mi nombre y mi r.f.c.

Nunca estuve satisfecho con ese trabajo.

Como muchos otros entre a él con la necesidad a cuestas y prometiéndome  que haría todo lo posible por dejarlo y colgar el maldito gafete  en un maximo de 6 meses…

Pero bien dicen que hay que tener cuidado con lo que deseas…sobretodo  cuando eso que deseas no va a ocurrir hasta pasados 2 años.

Al cabo de un mes de mi entrenamiento, ya estaba en piso tomando llamadas.

Cuando tomaba el curso, se nos hablo de tantas cosas que teníamos que  hacer, que casi todos nos creímos que teníamos una responsabilidad enorme  y que nuestro trabajo comprendía tantas áreas que sería lento  adaptarse…nada mas lejos de la realidad.

Como en cualquier otro call center, lo que hacíamos fue una sola acción  tediosa y repetitiva…

Algún inmigrante (si era ilegal mucho mejor para la empresa) llamaba para  mandar dinero, tu registrabas los datos, la cantidad y el envió estaba  hecho.

Fin.

Esa acción se repetía un poco mas de 50 veces en un día.
Por eso la única forma de sobrellevar el tedio fue la de hacer un lado  cualquier prejuicio y comenzar a charlar con la gente a que permanecía  alrededor.

Así fue como conocí a todos esos ex inmigrantes que por alguna razón (en  su mayoría de tipo legal) habían tenido que regresar a su país de origen  de no muy buen agrado.

Conscientes de que sus oportunidades laborales no eran tan amplias y que  cualquier cosa similar que realizaran aquí con respecto a lo que hacían  allá, jamás sería igual de remunerada, tomaban la opción de la atención al  cliente amparándose en el hecho de que podían hablar ingles… o lo mas  parecido a este idioma.

En poco tiempo ese call center se convirtió en un trabajo para inmigrantes  hecho por ex inmigrantes…lo cual, por romántico que suene, estaba muy  alejado de cualquier sentimiento de empatía cordial.

Quizá por la envidia que da la añoranza o por la rabia que da el no poder cambiar el curso de la vida, cualquiera que fueran las razones, la cordialidad con el otro, era en muchos casos una mera cuestión de retórica de parte de los jefes y los  trabajadores.

Pero, la semilla de todo aquello que habían sentido como suyo y que habían incorporado a sus vidas para tratar de pertenecer y mimetizarse con el entorno que les había tocado vivir, ya estaba mas que germinada en sus expresiones, en sus ritos, en sus  palabras, en su vestimenta, en sus gustos.

Como si fuera una constante y dejando a un lado sus historias tan  particulares y diferentes, estos rasgos fusionados con su raza y primer  aprendizaje daban un elemento de distinción que era como un toque de  extrañeza en su entono.

A veces parecía que inclusive peleaban con el, en una eterna relación de  amor y odio.

Eso llamo mucho mi atención.

Quizá porque cuando salí de Torreón, me creí inmigrante deambulando en mi propia tierra y de alguna manera lo fui y lo sigo siendo.

En muchas ocasiones me sentí (me siento) tan extraño a lo que me rodeaba, tan ajeno a lo que se hablaba a mi alrededor y a lo que ha podido llegar a inspirarme, que dejo de pertenecer por unos instantes a todo.

Dejo de ser aquí y allá.

Sin embargo, después, de viajar a otros países por un minúsculo momento, ahora comprendo que mi sentido de inmigración estaba muy lejos de sentir esa falta de tierra conocida bajo los pies y el poco cariño que tu persona puede inspirar en el que esta de local en su tierra.

Muy lejos.
 
Aunque igual algún día lo sentiré, porque es menester nunca detenerse ni echar raíces,  no será igual.

Mi edad será otra y otras serán mis ambiciones.

Por esta razón y aunque parezca lo contrario, la verdad es que no juzgo el camino que siguieron estas personas (aunque admito que en muchos casos si me causaron risa, pero no en un sentido agresivo)

Muchos creyeron (y en algunos casos aun creen) que fueron a ganar algo poniendo muchas cosas en juego; la manera de vestir, la manera de hablar y los gustos mas elementales poco tienen que ofrecer cuando no se tiene nada que comer en ese juego.

La ambición muchas veces salva la vida…aunque quizá después la ahogue.

Pero aun cuando muchas de esas cosas se han diluido en sus vidas, 
bastaría con leer lo que escriben para darse cuenta de que el idioma que  a cada uno nos toco,  es y será siempre muy obstinado y que en raras ocasiones se dejara seducir para cambiar sus raíces.

No se olvida que AÑORAR se escribe con Ñ y que cada vez que se piensa en como sustituirla (porque el anglo teclado no la tiene),se vuelve por estas tierras aunque sea por un momento nada mas.

 

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        – Una palabra mas que tambien se escribe con Ñ-

                             Foto:Daido Moriyama

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