Acepto que nos hizo falta una pelea de escuela publica.

 Sentir que mitigábamos nuestras carencias con la ligera satisfacción del griterío de los demás compañeros que atestiguan todo con una buena dosis de morbo.

 Una cicatriz. La camisa blanca con manchas de sangre y tierra.

Un diente partido a la mitad.

 En pocas palabras, una marca de distinción que te sigue desde la infancia y que te recuerda el sabor del triunfo o el de la derrota.

 Pero por varias razones no las vivimos.

 Una de ellas fue porque la primaria a la que asistimos no era publica.

 También porque en algunos puntos las diferencias socioeconómicas de la mayoría de nuestros compañeros y las nuestras eran bastante grandes, así que las carencias y lo que se quería demostrar jamás estaría equilibrado.

 No había razones para pelearse entre si, porque no perseguíamos lo mismo.

Y los que llegábamos a perseguir lo mismo, al parecer decidimos compartirlo.

 Eso con el tiempo nos convirtío en pacifistas funcionales y por costumbre.

 El tipo de persona que al valorar sus opciones concluye que hay pocas cosas por las que vale la pena pelear usando los golpes y que trata de evitar esas cosas, como se trata de evitar la fatiga cuando es innecesaria.

 Todo esto lo digo en plural  por que, así como yo, mis amigos mas cercanos crecieron en similares condiciones (a excepción de uno de ellos que estudio artes marciales y es una hipotética maquina de matar) por lo cual, puedo asegurar sin temor a equivocarme que reaccionaremos de manera muy similar ante un altercado de este tipo.

 Hasta este momento ninguno ha peleado por quedarse con una mujer (porque nuestro verdadero reto es que ella se quede con nosotros sin ningún conflicto) o por simple deporte físico en un bar.

 No se si vaya a ocurrir algún día.

 Como dice Palahniuk en “Fight Club” la gente casi siempre tratara de evitar una pelea. Y nosotros, sin ningún falso orgullo, pertenecemos a ese grupo de gente.

 Para agredir de forma mas dolorosa están las palabras en su forma de burla e ironía.

 Sin embargo en algunos casos, ya mucho mas grandes, algunos de nosotros nos hemos visto inmersos en ese tipo de conflictos.

Batallas cámpales  que involucran a mas de dos, en donde la pelea nisiquiera la inicias tu, pero en las que te ves envuelto por las mas diversas razones.

  Esas no dejan de ser excepciones.

 Ocurrieron y seguirán ocurriendo (porque es parte de la sobre vivencia de las especies) y ya esta.

 Pero la razón de que me refiera a estos hechos no tiene que ver tan solo con dejar en claro nuestra falta de experiencia en altercados, si no con lo que estos pueden llegar a representar actualmente en nuestras vidas.  

 Lo cual nos lleva a hablar directamente de mi amigo Fer.

 Pues a Fer le llamaron por teléfono para decirle que le iba a cargar la chingada, que se anduviera acompañado, que sabían por donde se movía y una sarta mas de tonterías.

 El que se tomo la molestia de llamarle, resulto ser un compadre (creo que el único compadre que tendrá en la vida) con el que nunca había tenido algún problema grave ni modesto.

  Aquí se terminan las respuestas fáciles a las preguntas comunes.

 Porque determinar el motivo ha sido mas complicado.

 Aunque viendo los hechos una y otra vez parece que la solución mas hiperealista es quizá la mas acertada.

 Esto es que , parece ser que  Fer, no tiene una buena relación con los astros y mucho menoscon el azar.

Cosa trágica.

 Al menos para el  que lo amenazo, pues es un hombre que cree en los astros y en la cartomancia lo suficiente como para tomarlas como un referente importante a la hora de querer tomar decisiones.  Estos medios le informaron que su compadre Fer le estaba haciendo dañode muchas maneras.

¿Cuales eran estas maneras?, eso no es lo importante, si las cartas dicenque alguien te esta jodiendo, es algo irrebatible y eso en un mundo dehombres en constante búsqueda de revalorización de su hombría tipo alfasolo tiene una solución y esa es la violencia.

 Punto. No se diga mas.

Por esa razón ahora Fer (un pacifista de cepa que a 20 años de conocerlo jamás he visto golpear a nadie ) tiene que cargar con el tedio de saber que alguien puede seguirlo y atracarlo, inclusive en los momentos mas inesperados…como amarrando su primera cita en varios meses.

 Algo que sería imperdonable.

Aun así, el verdadero problema no son los golpes y mucho menos al miedo a recibirlos.

 Si no el cierto temor  que puede llegar con la reflexión de que, por extraño que parezca, uno puede llegar a ser astrológicamente nocivo para otras personas y no saberlo.

 Y eso es grave.

  Mira que uno se anda siempre cuidando de no molestar a extraños y de no buscarse problemas karmicos con trivialidades como desear el mal y resulta que a los astros simplemente no les caes bien.

 Coño.

 Y si a eso le sumas a esos locos obsesivos que parecen tener por influencia la combinación de películas ochenteras de steven segal y otros personajes de acción siniestros con los peores teledramas del canal de las estrellas.

 Ahí  tienes un verdadero cóctel explosivo dispuesto a explotarte en la cara.

 Maldita sea, creo que mas de uno deberíamos de andar con cautela.

 No vaya a ser que seamos la mancha negra en el tarot.

 the fool

– Ese eres tu Raul…pero ¿sabes quien es ese perrito que esta dispuesto a tirarte del barranco? , es tu peor enemigo y se llama Fer –

Anuncios