“…Crece en mí una sensación de vaciedad; se infiltra en mi cuerpo como un fluido ligero e impalpable.” 

E.M.Cioran

Otra vez uno más de esos días de ser salvaje. Amanecer en un lugar desconocido, mirando el techo blanco que sirve muy poco cuando uno pregunta ¿porque? y la luz fría de las mañana que se aprecia bañando el cuerpo-bulto que soy…

Otra vez esas mañanas que lucen tan grises, el escenario perfecto de la penitencia. La cabeza quebrada dentro de un laberinto de memorias partidas en mitades y hoyos negros de fantasías.

Otra vez la nausea al menor pretexto, el bufar del animal y su saliva amarga, los huesos que crujen mientras se busca el camino, el regreso a la buhardilla en donde se fustigan los pecados…esas reflexiones sobre lo propio y lo ajeno con el aliento de un agave tan profundo.

Otra vez el estomago sin orden, las llagas que arden, las ideas mas rebuscadas como alimento, el agotamiento del espíritu deslavado en las gotas de sudor que surca las mejillas.

Otra vez la sed… otra vez las justificaciones.

Pensar que al menos en esa noche se creía uno enamorado. sin saber de quien…sin saber porque…sin saber desde cuando.

Otra vez uno de esos días que uno se permite ser salvaje…la verdad por primera vez me siento avergonzado.

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