Hoy me costo un particular esfuerzo subir una escalera. Eso es ironía pura, si tomamos en cuenta que vivo en un segundo piso y que en el trabajo también es necesario subir dos plantas para llegar a la oficina…pero es verdad.

 Una vez mas(porque a pasado antes) al estar parado frente a los escalones supe de antemano que no seria sencillo.

 Admito que trate de recordar las “Instrucciones para subir una escalera” de Cortazar sobretodo el pasaje que dice

“Las escaleras se suben de frente, pues hacia atrás o de costado resultan particularmente incómodas. La actitud natural consiste en mantenerse de pie, los brazos colgando sin esfuerzo, la cabeza erguida aunque no tanto que los ojos dejen de ver los peldaños inmediatamente superiores al que se pisa, y respirando lenta y regularmente”  con eso en mente, postrando mi mano derecha sobre el barandal de madera barnizada comencé mi martirio.

 Los primeros 5 fueron fáciles, el problema se dio en los subsecuentes 20. Cada paso que daba hacía adelante parecía que iba a ser el ultimo que pudiera dar y acabe casi por completo recargado sobre el barandal, arrastrando mi cuerpo en cada orilla.

 Logre llegar en esa primera ocasión a mi destino pero estaba cansado y lo que mas me agotaba era saber que a lo largo del día la acción se repetiría bastante, y no solo para subir, si no también para bajar, acción que aunque se dice ser mas sencilla para mi representaba un desgaste considerable.

 Se que la respuesta mas sencilla para este problema con las escaleras  podría llegar con las clásicas frases “Es que estas gordo” o “Eso te pasa por no hacer ejercicio, huevon” entre otras, las cuales son muy validas, pero creo que esta vez no son las mas acertadas.

 No se exactamente porque hoy fue tan difícil, quizá porque en todo el día no pude saber  a si quería subir o si quería bajar.

Anuncios